Cómo ahorrar energía usando bien el lavavajillas

Guía práctica para ahorrar energía y agua con el lavavajillas: programas eco, carga correcta, mantenimiento, detergente y horarios.
Cómo ahorrar energía usando bien el lavavajillas

¿Tu lavavajillas gasta más de lo que te gustaría? ¿Dudas entre usar el programa rápido o el eco? ¿Es mejor enjuagar los platos a mano antes de meterlos? Usar el lavavajillas de forma eficiente puede reducir notablemente tu factura de luz y agua sin renunciar a una vajilla impecable. En esta guía encontrarás trucos claros y comprobados para ahorrar energía, elegir los programas adecuados, cargar correctamente y mantener el aparato en perfecto estado.

Por qué el lavavajillas puede ser más eficiente que lavar a mano

Un lavavajillas moderno bien utilizado suele consumir menos agua y energía que el lavado manual. Mientras que fregar a mano puede requerir entre 35 y 60 litros, muchos lavavajillas eficientes emplean de 6 a 10 litros por ciclo eco. En energía, un ciclo eco típico ronda 0,7–1,2 kWh, frente al agua caliente y el tiempo que implica lavar a mano. La clave está en elegir los programas adecuados, cargar correctamente y mantener el equipo.

Trucos esenciales para ahorrar energía con tu lavavajillas

  • Llena al máximo, sin sobrecargar: los ciclos completos optimizan agua y electricidad. Evita la media carga salvo que tu modelo ajuste realmente consumos.
  • Raspa, no enjuagues: retira restos sólidos con una espátula o papel, pero evita enjuagar bajo el grifo para no desperdiciar agua ni diluir detergente.
  • Usa siempre el programa eco: es más largo, pero calienta menos el agua y ahorra energía. Para suciedad normal es suficiente.
  • Secado pasivo: desactiva el extra de secado con resistencia si tu equipo lo permite y, al terminar, abre ligeramente la puerta para secar con el calor residual.
  • Temperaturas moderadas: evita intensivos de 65–70 °C para vajilla cotidiana; resérvalos para ollas muy grasientas.
  • Evita el prelavado manual: si tardas en llenar, usa el ciclo corto de enjuague del lavavajillas.
  • Mantenimiento regular: filtros limpios, brazos aspersores desatascados y juntas en buen estado reducen tiempos y repeticiones.
  • Detergente bien dosificado: menos es más. Ajusta según dureza del agua y nivel de suciedad para evitar aclarados extra.
  • Programa en horas valle: si tu tarifa tiene discriminación horaria, usa el inicio diferido para aprovechar el precio más bajo.
  • Evita el standby permanente: si tu modelo consume en reposo, apágalo completamente o usa una regleta con interruptor.

Programas y temperaturas: cuál usar en cada caso

Programa eco: el aliado principal

El programa eco está diseñado para minimizar el consumo. Aunque dura más, emplea temperaturas más bajas y optimiza las fases de lavado y aclarado. Es la opción recomendada para la vajilla diaria con suciedad normal.

Programa automático o sensor

Si tu lavavajillas dispone de sensores de turbidez, el programa automático ajusta agua y temperatura según la suciedad. Suele ser eficiente, pero, si la carga es relativamente limpia, el eco seguirá ganando en consumo.

Rápidos y cortos: cuándo usarlos

Los programas rápidos reducen el tiempo, pero muchas veces calientan el agua con mayor intensidad, lo que puede elevar el consumo energético por ciclo. Úsalos solo para urgencias o vajilla poco sucia que deba lavarse y secarse enseguida.

Intensivo y ollas

Reserva el intensivo (65–70 °C) para cacerolas muy grasientas o suciedad incrustada. Si es eventual, compensa la mayor energía al evitar relavar piezas que no saldrían bien en programas suaves.

Media carga y zonas

En algunos modelos, la opción media carga o zona superior/inferior ajusta el caudal y la energía. Verifica el manual: si solo reduce tiempo sin ajustar temperatura o litros, quizá no ahorre tanto como esperarías. Siempre que puedas, espera a llenarlo.

Carga y colocación inteligentes

Distribuye para que el agua llegue a todo

  • Platos y fuentes: en la cesta inferior, inclinados hacia el centro, sin bloquear los brazos aspersores.
  • Vasos y tazas: en la cesta superior, entre varillas, inclinados para que escurra el agua.
  • Copas delicadas: usa soportes específicos y programas suaves si los tienes.
  • Cubertería: coloca los cubiertos boca arriba en cestas (hojas alternas para que no se “abrazan”) o en bandeja plana si tu modelo la incluye.
  • Plásticos: colócalos en la superior para reducir deformaciones; secan peor, por lo que el secado pasivo con puerta entreabierta ayuda.
  • Evita apilar: dos piezas juntas impiden el acceso del agua y obligan a relavar.
  • No bloquees detergente: asegúrate de que la tapa del dosificador pueda abrirse sin chocar con platos o sartenes.

Errores de carga que aumentan el consumo

  • Rociadores bloqueados, que impiden un lavado homogéneo.
  • Exceso de detergente, que requiere más aclarados o deja velos.
  • Utensilios no aptos que liberan residuos y obligan a otro ciclo.

Mantenimiento que reduce consumos

Filtro limpio, agua fluida

Limpia el filtro cada 1–2 semanas, o a diario si cocinas con mucha grasa. Un filtro sucio reduce el caudal, alarga tiempos y puede provocar malos olores.

Brazos aspersores y juntas

Revisa los orificios de los brazos; retira restos con un palillo y agua caliente. Limpia las juntas de la puerta para asegurar estanqueidad y evitar fugas de calor.

Descalcificación y limpiadores

Usa limpiadores específicos para lavavajillas cada 1–3 meses, según dureza del agua y uso. Si empleas vinagre, hazlo de forma esporádica y bien diluido, ya que algunos fabricantes no lo recomiendan por posibles daños en gomas y metales. Sigue siempre las recomendaciones del fabricante.

Entrada de agua y desagüe

Comprueba la malla del tubo de entrada y el desagüe para evitar restricciones que obliguen al equipo a repetir fases.

Agua, detergente y sal: dosificación inteligente

Detergente: pastillas, gel o polvo

  • Pastillas todo en uno: prácticas, pero diseñadas para ciclos largos; pueden no disolverse bien en programas muy cortos.
  • Polvo: permite ajustar dosis a suciedad y dureza, lo que suele ser más eficiente y económico.
  • Gel: buena disolución; ajusta dosis según carga.

Como referencia, empieza con la dosis mínima recomendada por el fabricante y ajusta: si quedan velos o residuos, aumenta ligeramente; si hay espuma o restos de detergente, reduce.

Sal y abrillantador

La sal regenera el descalcificador interno; imprescindible en aguas medias y duras. El abrillantador mejora el escurrido y el secado, permitiéndote desactivar el extra de calor. Si usas pastillas “todo en uno” y el agua es dura, puede seguir siendo necesario añadir sal y abrillantador por separado.

Ajusta el ablandador a tu agua

Configura la dureza del agua en el lavavajillas (medida en °dH o ppm). Consulta el suministro local o usa tiras reactivas. Un ajuste correcto evita cal, mejora el secado y reduce la necesidad de repetir ciclos.

Compra y configuración de un lavavajillas eficiente

Etiqueta energética (escala A–G)

Busca una clase energética lo más cercana a A posible (C o superior ya es eficiente en el mercado actual). Revisa:

  • Consumo por 100 ciclos: comparativa clara de kWh.
  • Consumo de agua por ciclo: clave en zonas con restricciones o agua cara.
  • Capacidad: ajusta a tu hogar (9–10 cubiertos para compactos, 12–15 para estándar). Una capacidad acorde evita medias cargas frecuentes.
  • Ruido: útil si programas por la noche.

Conexión a agua caliente

Algunos modelos admiten conexión a toma de agua caliente (hasta ~60 °C). Puede ahorrar energía si calientas el agua con sistemas eficientes (solar térmica o caldera de gas bien ajustada). Verifica compatibilidad; de lo contrario, conecta a agua fría para que el equipo gestione el calentamiento de forma óptima.

Funciones que sí ayudan a ahorrar

  • Sensor de carga y suciedad: adapta agua y temperatura.
  • Secado por apertura automática: libera vapor y acorta el secado activo.
  • Inicio diferido: para programar en horas valle o cuando haya producción solar.
  • Modo eco real: programas certificados con menor temperatura y consumo.

Hábitos y horarios para pagar menos

Tarifa eléctrica y horas valle

Si tienes discriminación horaria, programa el lavado en horas de menor precio (tarde-noche o fines de semana, según tu tarifa). Usa la función de inicio diferido para que termine cuando estés despierto y puedas abrir la puerta para secado pasivo.

Autoconsumo fotovoltaico

Con paneles solares, haz coincidir el ciclo con máximas horas de sol. Un lavavajillas en programa eco suele encajar bien en la ventana de generación.

Coste por ciclo: haz números

Calcula el coste aproximado: kWh por ciclo × precio kWh + litros × precio del agua. Por ejemplo, 0,9 kWh × 0,20 €/kWh = 0,18 € de electricidad; 9 L × 0,0025 €/L ≈ 0,02 € de agua. Total ≈ 0,20 € por ciclo, sin contar detergente. Optimizar el programa y la carga puede bajar aún más esa cifra.

Mitos frecuentes que encarecen el lavado

“Hay que enjuagar siempre los platos antes”

Falso. El enjuague a mano gasta agua y reduce la eficacia del detergente. Con raspar los restos es suficiente en la mayoría de los casos.

“El programa corto ahorra más”

No necesariamente. Muchos ciclos cortos usan temperaturas más altas y más energía por minuto. El eco, aunque más largo, suele gastar menos.

“Más detergente, mejor limpieza”

Exceso de detergente puede dejar velos y residuos, forzando aclarados extra o nuevos lavados. Dosifica con moderación.

“Media carga siempre ahorra”

Depende del modelo. Si no ajusta agua y temperatura, el ahorro es marginal. Es mejor esperar a llenar por completo.

Consejos rápidos, grandes resultados

  • Abre la puerta al terminar para secado con calor residual.
  • Selecciona eco para la vajilla diaria; intensivo solo para suciedad difícil.
  • Limpia filtro y aspersores con regularidad.
  • Raspa restos, evita el grifo.
  • Usa la dosis mínima eficaz de detergente; completa con sal y abrillantador cuando corresponda.
  • Configura la dureza del agua en el equipo.
  • Programa en horas valle o con tu fotovoltaica.
  • Desactiva el extra de secado y evita el standby permanente.

Cuándo conviene relavar y cuándo no

Si alguna pieza sale con restos, no repitas todo el ciclo: limpia el filtro, revisa la colocación y usa un programa corto de enjuague para esa pieza concreta o espera a la siguiente carga. Si detectas velos blancos, ajusta sal y abrillantador antes de aumentar temperatura o detergente.

Señales de que algo no va bien (y cómo actuar)

  • Velos o marcas: pueden indicar agua dura o exceso de detergente. Ajusta sal y abrillantador, y reduce la dosis.
  • Olores: revisa filtro, junta de la puerta y brazos; realiza un ciclo de mantenimiento con limpiador específico.
  • Restos de comida: revisa carga, obstrucciones en aspersores y programa usado. Considera un eco con preenjuague rápido si la vajilla estuvo horas con restos secos.
  • Mal secado: abre la puerta al terminar, aumenta ligeramente abrillantador y revisa inclinación de piezas cóncavas.
Christian

Autor/-a de este artículo

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