Aerotermia vs caldera de gas en Valencia: costes, consumo y amortización para elegir bien

Comparación de aerotermia y caldera de gas a partir de la inversión completa, los emisores, el consumo estacional y los costes de suministro. Cómo valorar una amortización con supuestos revisables.
Aerotermia vs caldera de gas en Valencia: costes, consumo y amortización para elegir bien

La elección entre aerotermia y caldera de gas depende de cuánto calor necesita la vivienda, cómo lo distribuye y cuánto cuesta producirlo. El precio del equipo es una parte de la comparación. También cuentan la obra, los cambios en radiadores o tuberías, los contratos de suministro y el tiempo durante el que se utilizará la instalación.

En Valencia, el estudio debe partir de la ubicación concreta y del edificio. Una vivienda interior, otra próxima al litoral y un ático muy expuesto pueden tener demandas distintas. Tampoco consume lo mismo una casa bien aislada que otra con pérdidas térmicas elevadas. El clima general de la provincia no permite asignar un ahorro idéntico a todos los hogares.

Comparar los mismos servicios y el mismo nivel de confort

Para que la comparación resulte útil, conviene delimitar la aerotermia como un sistema de bomba de calor aire-agua frente a una caldera de gas. Ambos pueden atender calefacción y agua caliente sanitaria con una configuración adecuada. La bomba de calor también puede proporcionar refrigeración, pero necesita emisores y una instalación compatibles. Los radiadores convencionales no equivalen a un sistema de aire acondicionado.

El servicio de aerotermia en Valencia de TS Clima contempla el estudio de la vivienda y la selección de una solución adaptada. Esa revisión permite comprobar qué servicios se cubrirán, qué componentes pueden conservarse y qué intervención necesita el inmueble antes de comparar presupuestos.

Las dos alternativas deben calcularse para las mismas estancias, temperaturas y horas de uso. Si una oferta incluye agua caliente y refrigeración y la otra únicamente calefacción, sus importes no representan prestaciones equivalentes. La comparación debe separar los servicios o completar el coste de lo que falta en cada propuesta.

Qué debe incluir el coste de instalación

En aerotermia, el presupuesto puede comprender unidad exterior, elementos hidráulicos, regulación, acumulación de agua caliente, tuberías, aislamiento, conexiones eléctricas y puesta en marcha. La necesidad de cada componente depende del diseño. También deben aparecer las modificaciones de emisores, los trabajos de albañilería y la retirada de equipos cuando correspondan.

En una caldera de gas, interesa comprobar el generador, su evacuación, el desagüe de condensados cuando proceda, las conexiones y los ajustes necesarios para aprovechar la distribución existente. Si el inmueble carece de suministro de gas, el alcance cambia. Reemplazar una caldera en una instalación preparada no es comparable con crear todo el sistema desde cero.

La aerotermia necesita una ubicación exterior con circulación de aire y condiciones adecuadas de instalación. También puede requerir espacio interior para acumulación y otros elementos. Deben revisarse accesibilidad, ruido, recorrido de conexiones y posibles autorizaciones. En ambos casos, el presupuesto debería distinguir trabajos incluidos, actuaciones pendientes y mantenimiento previsto.

TS Clima trabaja con aerotermia, climatización y suelo radiante. Al estudiar una adaptación, lo relevante es que la propuesta identifique qué parte corresponde al nuevo generador y qué parte a transformar la vivienda para que funcione como se espera. Así se entiende por qué dos presupuestos aparentemente similares pueden tener alcances diferentes.

Cómo pasar de la demanda de calor al consumo

La demanda útil expresa el calor que necesita recibir la vivienda durante un periodo. Se mide en kilovatios hora, igual que la energía facturada, pero no es la misma magnitud. El consumo necesario para cubrirla depende del rendimiento estacional de cada sistema.

Una bomba de calor utiliza electricidad para transferir energía térmica. Su COP describe el rendimiento en unas condiciones de ensayo concretas. El SCOP representa un comportamiento estacional bajo condiciones normalizadas y ayuda a comparar equipos equivalentes. Para estimar una factura hace falta adaptar el cálculo al clima, las temperaturas de trabajo y el funcionamiento previsto de la instalación.

Como aproximación, si se denomina Q a la demanda útil anual de calefacción, el consumo eléctrico de la bomba de calor se obtiene dividiendo Q entre su factor de rendimiento estacional previsto. En la caldera, el consumo de gas se obtiene dividiendo Q entre su rendimiento estacional, expresado como factor decimal.

El técnico debe utilizar límites de cálculo coherentes. Los consumos auxiliares que no estén incluidos en el rendimiento deben sumarse aparte, sin contarlos dos veces. En gas, el rendimiento y la energía facturada deben referirse a la misma base de poder calorífico. El agua caliente sanitaria merece un cálculo separado porque sus temperaturas y su patrón de uso son diferentes.

Lo que cambia con los radiadores y la temperatura del agua

La temperatura necesaria para calentar la vivienda influye en el rendimiento de la aerotermia. Cuanto mayor sea la diferencia que debe superar la bomba de calor entre el aire exterior y el agua suministrada, más exigente será su trabajo. Por eso interesa comprobar si los emisores pueden cubrir la demanda con temperaturas moderadas.

El suelo radiante ofrece una gran superficie de intercambio, pero instalarlo en una vivienda terminada supone una intervención que debe valorarse económicamente. Los radiadores existentes pueden ser aprovechables en algunos proyectos. Su capacidad debe comprobarse habitación por habitación a la temperatura propuesta, considerando también posibles mejoras de aislamiento.

No es riguroso afirmar que todos los radiadores deben sustituirse ni que todos funcionarán igual después del cambio. Si una estancia necesita ampliar emisores, ese coste debe incorporarse a la comparación. TS Clima puede estudiar la configuración de aerotermia y emisores como parte del proyecto, de forma que la selección del equipo responda al conjunto.

Calcular el gasto anual con las facturas reales

El coste variable se estima multiplicando el consumo previsto por el precio de la energía correspondiente. Para comparar únicamente la producción de calefacción, el coste por unidad de calor útil depende del precio eléctrico dividido entre el rendimiento estacional de la bomba de calor, frente al precio del gas dividido entre el rendimiento de la caldera.

Esa relación debe calcularse con tarifas aplicables a la vivienda y un tratamiento equivalente de impuestos. Si hay precios eléctricos diferentes por horario, interesa valorar cuándo funcionará el sistema. Usar una tarifa promocional para una alternativa y una factura antigua para la otra puede distorsionar la decisión.

Después se suman costes fijos y mantenimiento. El término fijo del gas solo desaparece si se cancela el suministro, no si sigue utilizándose para cocinar. En electricidad, debe comprobarse si hace falta modificar la potencia contratada y qué coste adicional tendría. La caldera también puede consumir electricidad para sus componentes auxiliares.

Amortización: comparar la inversión adicional con el ahorro neto

La amortización simple se calcula dividiendo la inversión adicional entre el ahorro neto anual previsto. La inversión adicional es la diferencia entre alternativas comparables. El ahorro neto es la diferencia entre sus costes anuales completos, incluidos los conceptos de suministro y mantenimiento que cambien.

Si la caldera existente todavía funciona, la alternativa puede ser conservarla durante un tiempo. En ese caso, no corresponde descontar automáticamente el precio de una caldera nueva. Si hay que sustituirla de inmediato, sí puede compararse la renovación con gas frente al proyecto de aerotermia.

Cuando el ahorro neto es nulo o negativo, no existe amortización por ahorro de funcionamiento en esas condiciones. Cuando es positivo, el plazo obtenido sigue siendo una estimación: no incorpora por sí solo financiación, cambios de tarifas, reparaciones futuras ni sustituciones. Conviene probar escenarios de uso y precios distintos y valorar el plazo frente a la vida útil esperada.

Una decisión bien fundamentada requiere dos propuestas con alcance claro y un cálculo energético explicable. La opción adecuada será la que encaje con el inmueble, los servicios necesarios y el presupuesto disponible, con supuestos que el propietario pueda revisar antes de comprometer la inversión.

Marta

Autor/-a de este artículo

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